Fuerza Política: Adiós al Neoliberalismo

Por: José Luis Sosa

Luego de algunas expectativas encontradas, se llevó a cabo la tan esperada transición de poder en plena armonía…Ahora el presidente saliente no entregó la banda presidencial a su sucesor ya que Andrés Manuel López Obrados con la autorización del Senado de la República retomó el orden de los colores en la banda y se manufacturó una nueva como lo fue original e históricamente durante 17 sexenios, ya que en la toma de posesión de Felipe Calderón, cambió la franja roja en la parte superior y Enrique Peña Nieto la tomó de esa manera…Andrés Manuel López Obrador ya como Presidente de los Estados Unidos Mexicanos durante la toma de posesión en el Congreso de la Unión, en su discurso visiblemente dio continuidad a los conceptos ofrecidos en campaña y habló de la corrupción e impunidad de los anteriores gobiernos neoliberales y aseguró que enviará una iniciativa de ley dónde la corrupción sea considerada como un delito grabe…Por eso insistió. “El distintivo del neoliberalismo es la corrupción. Suena fuerte, pero privatización ha sido en México sinónimo de corrupción. Desgraciadamente casi siempre ha existido este mal en nuestro país, pero lo sucedido durante el periodo neoliberal no tiene precedente en estos tiempos que el sistema en su conjunto ha operado para la corrupción. El poder político y el poder económico se han alimentado y nutrido mutuamente y se ha implantado como modus operandi el robo de los bienes del pueblo y de las riquezas de la nación”, señaló…”No se trata, como antes, de actos delictivos individuales, o de una red de complicidades para hacer negocios al amparo del gobierno. En el periodo neoliberal la corrupción se convirtió en la principal función del poder político, por eso si me piden que exprese en una frase el plan del nuevo gobierno, respondo: acabar con la corrupción y con la impunidad. Pero al contrario de lo que pudiera suponerse, esta nueva etapa la vamos a iniciar sin perseguir a nadie porque no apostamos al circo ni a la simulación. Queremos regenerar, de verdad, la vida pública de México. Además, siendo honestos, como lo somos, si abrimos expedientes dejaríamos de limitarnos a buscar chivos expiatorios, como se ha hecho siempre, y tendríamos que empezar con los de mero arriba, tanto del sector público como del sector privado. No habría juzgados ni cárceles suficientes, y lo más delicado, lo más serio, meteríamos al país en una dinámica de fractura, conflicto y confrontación, y ello nos llevaría a consumir tiempo, energía y recursos que necesitamos para emprender la regeneración verdadera y radical de la vida pública de México, la construcción de una nueva patria, la reactivación económica y la pacificación del país”, estas son algunas de las palabras que dirigió al pueblo de México el presidente entrante, AMLO. También se refirió a que, se modificará el artículo 108 de la Constitución, se elimina la impunidad y fueros constitucionales con una iniciativa de ley, donde el mismo Presidente de la República pueda ser juzgado por el delito que sea, aun estando en funciones. “Un buen juéz por la casa empieza. Pondremos orden en la cúpula del poder, porque la corrupción se promueve y se practica fundamentalmente desde lo alto hacia los niveles inferiores. Es decir, vamos a limpiar al gobierno de corrupción de arriba para abajo, como se limpian las escaleras”, aseguró categóricamente.

En cuanto a la deuda externa, señaló que en el sexenio de Vicente Fox la deuda externa se encontraba en el orden de 1.7 billones de pesos, con Felipe Calderón se incrementó a 5.2 y ya con Enrique Peña se disparó al doble, ósea a 10 billones de pesos.

Es importante destacar que durante el discurso del presidente entrante, el ya ex presidente Enrique Peña, se veía incomodo ante las palabras de Andrés Manuel, que si fueron una especie de radiografía de su sexenio, y no como las cifras de los promocionales o spot televisivos que la gente obviamente ya no creé, pues están muy alejados de la realidad que cotidianamente vivimos los mexicanos, como lo fueron los aumentos de precios, una especie de reflejo de la galopante inflación, el detestable gasolinazo disfrazado, esto aunado a la creciente inseguridad, la falta de oportunidades en empleo, el saqueo de muchos gobernantes en su mayoría bajo el amparo de total impunidad y que a fin de cuentas pareciera ser algo ya normal, quitándonos el poder del asombro ante tanta irregularidad que presenciamos, como la Estafa Maestra con la cual desviaron 3.4 mil millones de pesos, el caso Obredecht donde se señalaron sobornos  a funcionarios por 10,500.000.00 dólares, por tan sólo mencionar algunos. Y finalmente el ingreso masivo de inmigrantes en territorio nacional, un conflicto que comentan los enterados, se trata de una estrategia meramente política.

La realidad es que el nuevo Presidente Andrés Manuel López Obrador recibe un país con muchas deficiencias por resolver y superar, no será fácil pero tampoco imposible, es momento de que si queremos que las cosas cambien por igual debemos cambiar todos, actitud y mentalidad pensando en que la unión hace la fuerza no sólo en situaciones de desastre sino en todo momento, dejar en el pasado esas prácticas insanas como la de “el que no tranza no avanza”, entre muchas otras, pensar y actuar siempre positivamente, con honestidad y que no sólo quede en querer un país mejor como el que merecemos los mexicanos, hagamos de él una potencia mundial, pues tenemos todo para lograrlo.

El pueblo tiene esperanza en un verdadero cambio, Presidente de México Andrés Manuel López Obrador, le pedimos y exigimos no nos falle como lo han hecho la gran mayoría de sus antecesores.

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